
Una de las cosas buenas de Cuba es que a veces asistes a un concierto privado, donde hay más músicos que espectadores.
Tiene un encanto especial y con la excusa de que te vendan el CD, charlas un rato con ellos. Por cierto, no sé por qué a los cubanos les interesa tanto de que parte de España eres...
En esta ocasión es el trío "Tres voces al amor" y lo que está delante es un espectador intentando matar el mal olor con un mojito.