Casado con la fotografía pero con el kite surf como amante, Guillermo Sanz, alias Willy, se topó con el mundo de la imagen fija en el ecuador de sus estudios de Comunicación Audiovisual. Fotografiando para medios tan dispares como La Razón, Heavy Rock o El Mundo, abandonó la jefatura de fotografía del diario gratuito ADN en busca de un puesto más callejero que le satisficiera plenamente. Encontró su sitio en el diario Público, donde trabaja como free lance, y en el colectivo Cronotopo, para "compartir y reflexionar sobre la fotografía documental".